Te vi sentado sobre ese miedo,
miedo de correr.
Te vi y quise esperarte,
esperarte y querer.
¿y para qué correr?
si el miedo espera
igual que esperan
mis penas,
mis penas que
que no saben correr.
Te vi pensando en el futuro,
el futuro que viene sin parar.
También te escuché,
te escuché llorar
por ese miedo de esperar,
esperar creyendo que el poeta
se perdiera sin regresar.
Te veo hoy como ayer,
como ayer me viste tú.
Te veo sin querer y escapando
de tu mirada.
Te veo y me miras como extraños,
como extraños que se ven por millonésima vez.
No te hablo, porque no quiero,
porque no puedo hablarte.
Tiemblo frente a ti como quién tiembla
cuando no tiene que decir.
Corro para alcanzarte,
pero estás a mil años luz,
mil años luz nos separan
y se alargan
y se quedan
y me ciegan
y aunque me obligan a correr
no me llevan en su velocidad.
Me quiero ir, pero contigo.
domingo, 29 de abril de 2012
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