Anoche al acosarme te besé, te abracé como por 5 minutos y me di vuelta poniendo mis dedos debajo de tu cuerpo como solía hacerlo y, aunque me costó un poquito, me quedé profundamente dormido.
Fue en esos momentos que pensaba en las conversaciones que tuvimos el día de ayer, en ambas.
Me sentí como un sordo, ciego y egoísta que no sabe escuchar más que su propia razón, me sentí como un inútil, como un imbécil.
Aunque ahora somos una historia nueva me resulta imposible no pensar en el tiempo que no te vi, que no te escuché, que no te presté la atención que me estabas pidiendo. Lo siento.
Me resultará un poco difícil no pensar en que debo agrandar mis orejas, mis manos y que mi boca no calle lo que tengo que decir cuando lo tengo que decir.
Te amo, más que nunca, más de lo que yo mismo sabía, te amo como no puedo decir.
Desde ahora será una aventura poder conquistarte cada día, cada momento.
Ahora será una aventura cuidarte, quererte y sorprenderte.
miércoles, 27 de enero de 2016
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
La diferencia entre lo privado y lo público
Tú y yo nos amamos en la lejanía, en la distancia y en el tiempo. Como quién cree que partiría caminando muy lento. Tú y yo nos amamos con r...
-
I Mirándote veo los años acumulados en un sillón. Cuando te escucho, escucho la sabiduría sin historia. Guardaste tus sueños en un c...
-
Me pareces tan hermosa en la lejanía tan distraída, tan entusiasmada en quererme, que me hablas sin las mismas palabras de siempre tratan...
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.