viernes, 30 de diciembre de 2011

Fin de año

Hoy recordé que te llevaste todo lo que me gustaba del fin de año.
Que por alguna extraña casualidad no había recordado antes:
El gentío y los gritos, los regalos desarmados en el aire,
tu imagen en el costado de la mesa.

Hoy recordé que te llevaste mi canción favorita
y que no hay quién la cante.
Te llevaste tardes enteras al sol,
tardes de saludos a la muchedumbre.

Te llevaste parte de mi corazón, de mi voz.
Te llevaste un montón de mis abrazos apretados,
una pila de besos a la fuerza,
te llevaste mis rabias y mis gritos.

Te llevaste el sentido, el amor por las plantas,
por la leche.
Te llevaste el sonido de tus pies arrastrados.
te llevaste tus quejidos.

Te llevaste tantas cosas,
que parece que me dejaste sin nada.
Te llevaste tu "Rosita" y también tus miedos.
Te llevaste tu dulzura y nuestra constante preocupación.

Me gustaría ser como tú:
a veces ignorada, a veces sonriente,
la más callada, la más calmada, la más celebrada,
pero lo más importante de esta festividad.

Pero hay algo que no te llevaste
y que ahora son sólo míos:
tu mala memoria, tus porfías, tus llantos,
tus manos arrugadas, tu frazada.

Yo no se las dejaré a nadie
ni las compartiré cuando nos abracemos,
serán lo mejor de este fin de año,
cuando digamos "Feliz año nuevo"

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