Conozco tu tiempo y tu espera.
También sé de tus latidos acelerados.
Conozco como lloras y como ríes,
también sé de tus pasos calmados.
Espero me creas algún día
que correré detrás de tus faldas nuevamente,
como tú entre mis ojos.
¿Cuándo terminaremos de extrañarnos?
¿Quién llevará al final nuestro ángel?
¿Cuándo llegará la hora esperada del día?
que difícil decir con palabras lo que dice el corazón.
¿Dónde estarás después de este poema?
Cuando se acabe tu tristeza, quedarás libre,
por favor deja de llorar.
martes, 6 de septiembre de 2011
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