La mesa tenía todo.
Todo lo malo,
todo lo bueno;
a tí y a mí.
solos, mucha gente,
tu y yo solos.
Pero el ruido de tus actos
me tapa los oídos.
La mesa tenía todo.
Todo lo bello.
Todo lo extraño;
a ti y a mi.
Mirándonos,
convirtiéndonos en seres sin rostros,
en amantes sin tener a quién amar.
La mesa tenía todo,
pero no te tenía a ti,
no me tenía a mi.
en fin...
Estarás en alguna silla.
miércoles, 20 de abril de 2011
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