En fin... las miradas vienen
y de donde vienen vuelven a ir:
De tus ojos, de tu rostro, en fin... de tu mirada.
Por cierto... las alegrías se quedan en los bolsillos
del pantalón, el problema es que el mío los tiene rotos.
Menos mal que tienen una larga basta.
En fin... nos vemos en mi cama.
jueves, 23 de septiembre de 2010
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