
Daniela no quiere escrirme una carta.
"Porque no...", dice.
Daniela me habla de su casa, de su hermano,
de todas las cosas que ella hace.
Ella no entiende las cosas que pasan en su casa ni en su escuela.
Daniela no sabe leer ni escribir, no sabe jugar ni ser feliz.
Daniela no tiene quien le enseñe.
Daniela sólo se rie y me muestra sus amarillos dientes...
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